martes, 4 de septiembre de 2012

¿Sientes miedo?... Prepárate, respira y presenta!!

¿Te da miedo la idea de dar una charla, pronunciar un discurso, hacer un examen oral o exponer un trabajo ante un grupo de personas? ¿Has perdido oportunidades de promoción en el trabajo o de obtener mejores calificaciones en tus estudios por no atreverte a hablar en público?

Las personas con miedo a hablar en público, cuando tienen que enfrentarse a este tipo de situaciones, experimentan una gran ansiedad, además, suelen pensar que van a hacerlo mal y con frecuencia, creen que su actuación ha sido deficiente. Es probable que estés leyendo estas líneas porque te sientes identificado/a con esta situación.  

La personas podemos presentar miedo a hablar en público por varias razones, que incluyen el miedo a las críticas, el miedo al fracaso, el miedo a que la gente nos observe, la ignorancia del tema a tratar y también porque nos preocupan las posibles reacciones del auditorio. Para mucha gente, tal ansiedad está basada en la falta de experiencia, o pueden haber visto a colegas o a otras personas dando charlas en público con poco éxito y tienen miedo de que les ocurra lo mismo, otros pueden haber tenido experiencias desagradables en presentaciones previas. En todos ellos, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso sin una intervención apropiada. 

Un temor frecuente es olvidar lo que uno iba a decir. La tentación suele ser escribir abundantes notas (quizá palabra por palabra) a las que se pueda recurrir. El proceso de clasificar las notas mientras se habla puede interferir con la fluidez de la presentación y puede distraer al auditorio. De acuerdo con ello, el tema debe ser leído tranquilamente unas cuantas veces para después resumirse en una única hoja de papel con los puntos de interés subrayados en colores brillantes para una fácil identificación. De igual manera, ya que en los primeros minutos de la exposición es cuando se establece el temor que puede durar toda la conferencia o charla, las frases iniciales deben memorizarse y ensayarse hasta conseguir un diálogo fluido. 

Cuando se da una charla en público, mover los pies nerviosamente, jugar con las manos, lápices o papeles o mantener los ojos rígidamente fijos en las notas que se utilizan son signos de falta de confianza y de competencia. Hay que mantener una postura relajada y confiada. El sujeto (orador) debe elegir a unas cuantas personas distribuidas, aproximadamente, a la misma distancia en la sala y mirarlas de forma pausada y sin rodeos mientras va dando la charla. En este sentido, la atención se dirige a toda la sala. 

Las preguntas pueden proporcionar una preocupación considerable en el angustiado conferenciante. Con cada tema preparado , es también útil que tengamos preparadas posibles preguntas que, razonablemente se puedan presentar. Esto incrementa nuestra confianza en el conocimiento del tema y nos permite ensayar de forma eficaz para cuando se presenten preguntas difíciles. Así, si no conocemos la respuesta, podemos decir que no la conocemos sin que ello cause un momento embarazoso o sorpresas poco agradables, mientras demos la impresión de que tenemos la confianza suficiente como para admitir que no tenemos la respuesta en ese momento no debemos de temer, pero inmediatamente después debemos de decir que mediante un email o en tal dirección de blog etc con gusto enviaremos la respuesta donde ampliaremos el tema.

 Pero.. ¿Cómo superamos el miedo a hablar en público?

Para empezar quiero decirles que NO EXISTE LA PERSONA QUE NO TENGA MIEDO O POR LO MENOS NO LO HA TENIDO ALGUNA VEZ; lo hemos escuchado de actores de cine y novelas, de deportistas, políticos o incluso de los más grandes oradores; tener miedo es parte de nosotros es una alarma en nuestro interior que nos advierte de algún peligro, así, que lo primero que tenemos que hacer es ACEPTAR que tenemos miedo y decirle a nuestro cerebro que se calme.

¿Cómo lo hacemos?
Quizá existan cientos de técnicas para esto, sin embargo la que me ha funcionado y muy bien es tomar todo el aire que pueda y mantenerlo durante algunos segundos (20 segundos) luego sacarlo por la boca muy lentamente; luego de esto tomarse un vaso de agua no está demás.
Cuando nuestro cerebro nos da la señal de peligro o "miedo", respiremos y tomemos agua, con esto le decimos: "calma", no estamos en peligro.

Aquí les daré un unos trucos que yo uso, siempre me aprendo de memoria las dos o tres primeras frases y alguna frase suelta en las diapositivas que por alguna razón me cuesta más recordar. Así, aunque luego decida improvisar, siempre tendré algo a lo que aferrarme si me quedo en blanco. A mí esto me funciona muy bien, especialmente al comenzar la charla que es cuando estamos más nerviosos.  

Ponle otro nombre al nerviosismo.
En una entrevista a Bruce Springsteen le preguntaban si se ponía nervioso antes de actuar, y el respondió que no, que lo que le pasaba es que le sudaban las manos y se le aceleraba el corazón, y eso quería decir que estaba preparado. A lo que llamamos "estar nerviosos (as") él decidió llamarlo "estar preparado" o "emocionado" o "ilusionado", y eso hace que le afecte bastante menos. Al principio cuesta un poco, pero luego funciona y al final dejamos de asociar esos síntomas con nerviosismo.
Ponte ropa con la que te sientas cómoda.
No hagamos cambios radicales porque eso nos hará sentir más incómodos. Y si no queda más remedio, procuremos vestirnos como estaremos en nuestra presentación días previos hasta que nos acostumbremos.
Practicar nuestra exposición. 
En todas partes, en la ducha, en la calle, en voz alta, mentalmente...Hay gente que recomienda practicar delante de alguien.
Visualízate hablando en público.Esta técnica es la que mejor funciona de todas, te lo digo por experiencia propia y de la gente que la ha aplicado. De hecho, puede sustituir o complementar a la anterior, puedes ensayar mientras visualizas. ¿En qué consiste esta técnica? En imaginarte con todo lujo de detalles dando la charla. Cuantos más detalles conozcas sobre el sitio, la ropa que llevarás y la gente que estará presente, mejor. Imagínate entrando en la sala, dando la charla y la sensación de alivio cuando acabas.

Y con esto ¿qué consigues?, No estar nervioso(a) cuando llegue el momento de verdad, porque para tu cerebro no será una situación nueva sino algo a lo que está más que acostumbrado. 

No todos hemos nacido para ser grandes conferencistas, si no te gusta hablar en público no es ningún pecado. Simplemente intentemos hacerlo lo mejor que puedamos. Las mejores charlas no las dan las personas que no se equivocan o no sudan o no consultan sus notas, sino personas a las que les apasiona el tema del que hablaban. Aquí les dejo un video muy interesante:




Para saber más: www.coachdelaprofesional.com , www.presentastico.com, wikipedia

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